Oye María, ya son las seis
A levantar el quiosco
Ojalá vendamos más esta vez
Como la iglesia que trafica con opio.
El comerciante de arriba, el banquero de ayer
Me dejaron en la ruina
Desde Mahuad y la 6
En mi estero, en mi esquina un amuleto compré
Para que los perros de Nebot no me cacen esta vez.
Acuérdate de esa tarde de domingo
Se nos llevaron todo, hasta el mantel
No tenía pasaporte celeste
No era comunista, ni afiliado a la 6.
Sé muy poco de ser escuchado en la tele
Pero recuerdo bien ese abril del 86
De mi hermanito Pablito sólo tengo sus zapatos
Y un tiro en la espalda por pintar en la pared Alfaro vive, carajo
Pocos árboles quedan ya
En el país del emperador desayunan pan y Coca-cola
El estero más cagado esta
Ojalá este año de la vuelta Barcelona.
La ciudad es Francia con Napoleón
Cemento no come el pueblo
Pero no me mande a sus matones, señor Nebot
Sin antes decirle lo que siento.
Pero no me mande a sus matones, señor Nebot
Sin antes decirle lo que pienso.
Sé que no me escuchas, María
Detrás de la tapa de cemento no me sientes
Y quizás se pueda hacer la rabia y la ira
Una vela encendida contra el olvido de la gente.
Extraño tu café, María, tus abrazos venideros
Tus ganas de pelearla todos los días
Aunque acá, a veces nos tocó ir presos.
No sé qué hacer ahora, tanta soledad me quiere de a poquito
Tantos miedos, tanta hambruna
Tanta leche con cereal en la mente, en la mesa sobra lo que necesito.
Nos persiguen, siempre, en nuestra colmena, siempre
Quinientos años, María, ¿qué hacer María?
Tú muerta, yo un indio con cáncer, sin vida, sin pasaporte celeste.
domingo, 26 de junio de 2011
domingo, 19 de junio de 2011
Lo Álava no quita lo Alcívar
Mi última pesadilla fue nacer,
Mi primera promesa fue mintiendo,
Mi última rutina fue querer,
Mi primer amor fue Portoviejo.
Mi última mujer fue ninguna,
Mi primer motel fue Mi Casa,
Mi último beso fue a la boca de sangre de uva,
Mi primera iglesia fue un burdel.
Mi último amigo fue el espejo,
Mi primer héroe fue el Che,
Mi último te quiero fue un despecho,
Mi primera pregunta fue por qué.
Mi última huida fue al patio,
Mi primer avión fue a Nueva York,
Mi último hermano fue mi hermano,
Mi primera porno fue en canal dos.
Mi último aviso fue despedida,
Mi primer Caribe fue San Juan,
Mi último cielo fue a escondidas,
Mi primer soporte fue papá.
Mi primer poema fue Gabriela,
Mi última novia nunca me conoció,
Mi primer polvo fue con cualquiera,
Mi última esposa fue una ventana de avión.
Mi primer antricristo fue el papa,
Mi último libro fue Sartre,
Mi primera guitarra fue una espalda,
Mi último juez fue una mujer.
Mi última cama fue Quito,
Mi primer cigarrillo fue con luz,
Mi primer intento valiente fue un suicidio,
Mi última Marilyn fue Monroe.
Mi primer epistolario fue de Alcívar a un tal Álava,
Mi último soborno fue al reloj,
Mi primer suspiro fue una trampa,
Mi último punto y coma fue un putón.
Mi primera promesa fue mintiendo,
Mi última rutina fue querer,
Mi primer amor fue Portoviejo.
Mi última mujer fue ninguna,
Mi primer motel fue Mi Casa,
Mi último beso fue a la boca de sangre de uva,
Mi primera iglesia fue un burdel.
Mi último amigo fue el espejo,
Mi primer héroe fue el Che,
Mi último te quiero fue un despecho,
Mi primera pregunta fue por qué.
Mi última huida fue al patio,
Mi primer avión fue a Nueva York,
Mi último hermano fue mi hermano,
Mi primera porno fue en canal dos.
Mi último aviso fue despedida,
Mi primer Caribe fue San Juan,
Mi último cielo fue a escondidas,
Mi primer soporte fue papá.
Mi primer poema fue Gabriela,
Mi última novia nunca me conoció,
Mi primer polvo fue con cualquiera,
Mi última esposa fue una ventana de avión.
Mi primer antricristo fue el papa,
Mi último libro fue Sartre,
Mi primera guitarra fue una espalda,
Mi último juez fue una mujer.
Mi última cama fue Quito,
Mi primer cigarrillo fue con luz,
Mi primer intento valiente fue un suicidio,
Mi última Marilyn fue Monroe.
Mi primer epistolario fue de Alcívar a un tal Álava,
Mi último soborno fue al reloj,
Mi primer suspiro fue una trampa,
Mi último punto y coma fue un putón.
domingo, 12 de junio de 2011
De Ginebra a Toulouse
Cuando el escote de la tarde no se tapa,
Y a las cicatrices se les cosen la razón.
Cuando un hotel es una cama helada,
O a una nube, por ataraxia, se la ha salido el sol.
Cuando eres nadie sin un carnet de banco,
Y se te esconde en la chistera el sentido común.
Cuando te encuentras en la sala de espera del motel al párroco,
Y no se consigue la t con la ú.
Cuando la bolsa de Lima amanece a la baja,
Por la victoria de Humala en el Perú,
Me creeré la crisis cuando los ricos se suiciden en masa,
Mejor me largo por ginebra a Toulouse.
La vida que no avisa cuando pasa,
El ciclo de la historia del idiota común,
El camino de cenizas por la espalda,
El último que salga que no apague la luz.
Cuando los museos son cementerios de artistas,
Y los murales de la calle manchados de gris,
Editoriales que le ponen bozal al escriba,
Ambiguos Vargas Llosa, yo prefiero a Nietzsche.
Cuando una rubia se sienta en mi mesa,
Resaca con gripe, el café en un pulmón.
Orquesta de curvas por la chequera,
Por ese no es el problema, el problema es que no eres tú.
La Tv no te ve, la Tv no te ve,
No le importas al burgués,
La Tv no te ve, la Tv no te ve.
Y a las cicatrices se les cosen la razón.
Cuando un hotel es una cama helada,
O a una nube, por ataraxia, se la ha salido el sol.
Cuando eres nadie sin un carnet de banco,
Y se te esconde en la chistera el sentido común.
Cuando te encuentras en la sala de espera del motel al párroco,
Y no se consigue la t con la ú.
Cuando la bolsa de Lima amanece a la baja,
Por la victoria de Humala en el Perú,
Me creeré la crisis cuando los ricos se suiciden en masa,
Mejor me largo por ginebra a Toulouse.
La vida que no avisa cuando pasa,
El ciclo de la historia del idiota común,
El camino de cenizas por la espalda,
El último que salga que no apague la luz.
Cuando los museos son cementerios de artistas,
Y los murales de la calle manchados de gris,
Editoriales que le ponen bozal al escriba,
Ambiguos Vargas Llosa, yo prefiero a Nietzsche.
Cuando una rubia se sienta en mi mesa,
Resaca con gripe, el café en un pulmón.
Orquesta de curvas por la chequera,
Por ese no es el problema, el problema es que no eres tú.
La Tv no te ve, la Tv no te ve,
No le importas al burgués,
La Tv no te ve, la Tv no te ve.
domingo, 5 de junio de 2011
La poloñesa de Chopin
Ahora que quiero morderte el alma,
Ahora que me espera un pub en Toulouse.
Ahora que se muerden los labios, las dudas,
Ahora que el último no apaga la luz.
Ahora que hay sindicato de mujeres,
Ahora que la revolución se vende de azul,
Ahora que viajan sin choferes, termitas subconscientes,
Comiéndose mi cruz.
Que quiero un remember contigo,
Un à bientôt very well
Que quiero repatriar del exilio
Los besos caídos
Que perdieron visa en tu motel.
Ahora que me aburro de noche
Ahora que me disfrazo de día,
Ahora que cicatrizan apagones
Que repiten corazones hemorragias mal habidas.
Ahora que vendo mis epistolarios
En la sucursal de tu pezón,
Ahora que se quedan en el armario
Los cuentos mal contados
Tu reloj de diapasón.
Ahora que las guarderías del capital se esfuman en Plaza del Sol
Ahora que los adjetivos incoherentes
Son perlas inteligentes
De jarabe para la tos.
Ahora que fumo sin miedo al cáncer,
Ahora que tu cuero es gabán para el corazón,
Ahora que me desvelo como antes,
En el saco del almirante,
Que despierta de noche con algún soneto en carbón.
Ahora que la muerte es una amante,
Ahora que respirar es comprar,
Ahora que vuelan las alas incapaces
De ser libres en el aire,
De aterrizar por convicción.
Ahora que sangran los ojos,
Ahora que nada,
Ahora que todo,
Ahora que quizás.
Ahora que nada esta perdido,
Si todo tiene el mapa.
Ahora que me espera un pub en Toulouse.
Ahora que se muerden los labios, las dudas,
Ahora que el último no apaga la luz.
Ahora que hay sindicato de mujeres,
Ahora que la revolución se vende de azul,
Ahora que viajan sin choferes, termitas subconscientes,
Comiéndose mi cruz.
Que quiero un remember contigo,
Un à bientôt very well
Que quiero repatriar del exilio
Los besos caídos
Que perdieron visa en tu motel.
Ahora que me aburro de noche
Ahora que me disfrazo de día,
Ahora que cicatrizan apagones
Que repiten corazones hemorragias mal habidas.
Ahora que vendo mis epistolarios
En la sucursal de tu pezón,
Ahora que se quedan en el armario
Los cuentos mal contados
Tu reloj de diapasón.
Ahora que las guarderías del capital se esfuman en Plaza del Sol
Ahora que los adjetivos incoherentes
Son perlas inteligentes
De jarabe para la tos.
Ahora que fumo sin miedo al cáncer,
Ahora que tu cuero es gabán para el corazón,
Ahora que me desvelo como antes,
En el saco del almirante,
Que despierta de noche con algún soneto en carbón.
Ahora que la muerte es una amante,
Ahora que respirar es comprar,
Ahora que vuelan las alas incapaces
De ser libres en el aire,
De aterrizar por convicción.
Ahora que sangran los ojos,
Ahora que nada,
Ahora que todo,
Ahora que quizás.
Ahora que nada esta perdido,
Si todo tiene el mapa.
domingo, 29 de mayo de 2011
Duda y desvarío
Mujer, artista de piel,
Miel en el acilo.
Como un libro en la ventana,
Fumar en la madrugada,
Espalda enjabonada de vino.
Escort del corazón,
Vende besos por calefacción,
Orgullo malherido.
Escote aventurero,
Con novio usurero,
Orgasmo de duda y desvarío.
Dulce de tornasol,
Jarabe para la tos,
Ripio del humo de mis cigarrillos.
No encontrarás otro plan infeliz
Como el plan del olvido,
Déjame un beso volado
Sin cómo, ni por qué, ni cuándo,
Ni sin ti, ni contigo.
Que la cereza de tu pastel
Sea una calle al atardecer,
Con ganas de arrancarte el vestido.
Infeliz boquita de anís, chofer del olvido,
Curva de mapa, nieve en la ventana
Borrachera en cliché mal herido.
Que alguien te diga que mañana no existe,
Que es una sombra al revés del presente,
De un sol reprimido.
Rubia, bar abierto los domingos,
Sueños de cama, esquina sin telarañas,
Muslos intocables en papeles amarillos.
Miel en el acilo.
Como un libro en la ventana,
Fumar en la madrugada,
Espalda enjabonada de vino.
Escort del corazón,
Vende besos por calefacción,
Orgullo malherido.
Escote aventurero,
Con novio usurero,
Orgasmo de duda y desvarío.
Dulce de tornasol,
Jarabe para la tos,
Ripio del humo de mis cigarrillos.
No encontrarás otro plan infeliz
Como el plan del olvido,
Déjame un beso volado
Sin cómo, ni por qué, ni cuándo,
Ni sin ti, ni contigo.
Que la cereza de tu pastel
Sea una calle al atardecer,
Con ganas de arrancarte el vestido.
Infeliz boquita de anís, chofer del olvido,
Curva de mapa, nieve en la ventana
Borrachera en cliché mal herido.
Que alguien te diga que mañana no existe,
Que es una sombra al revés del presente,
De un sol reprimido.
Rubia, bar abierto los domingos,
Sueños de cama, esquina sin telarañas,
Muslos intocables en papeles amarillos.
domingo, 22 de mayo de 2011
Tamarindo de Quito
Se enamoran los besos del espejo
Cuando de espalda se mira, finita, la luna
Son candelabros de ripios, los sonetos.
Caminarse los adoquines de la capital abrazado a su cintura.
Una noche, en un bar de la Foch
Mientras acariciaba con sus dedos el filo de la copa
Me dijo «vámonos a dormir»
Y nos fuimos, a una muestra de Dalí en su alcoba.
Dama de la capital,
Piernas sensuales,
Banderas en el corazón,
Pecado manabita, guiños malabares
Sueños de nadie, tormenta al amanecer
Medias de nylon, economista de banco, delicia de mujer.
Cuando se despertó, tenía un beso colgado en la pared
Un rímel olvidado en el armario,
El brasier libre y tropezado en la alfombra,
Blanca y negra como el ajedrez,
Caricias en la ventana, en un florero bajo la sombra de un rosario.
Y mis papeles sudando poesía,
Con un café en la cocina
Y el cenicero fumándose el agravio.
La altura y sus estragos,
Y una estación de tren entre sus piernas,
El suero del frio de los exiliados
Yo, manabita, igual que ella.
Dama de la capital,
Piernas sensuales,
Banderas en el corazón,
Pecado manabita, guiños malabares
Sueños de nadie, tormenta al amanecer
Medias de nylon, economista de banco, delicia de mujer.
Lluvia de visas al edén, con esa minifalda,
Que hace volar al corazón en la Plaza de la Independencia,
Té de manzanilla, cinco de la tarde, besos en la espalda,
Su boca, la octava maravilla del planeta.
Cuando se mueven en sus pantorrillas mis caricias
Que se emborrachan con merlot entre los dedos
Me espera del otro lado del teleférico
Mientras escribe con tiza las ganas de amar, que siguen vivas.
Tamarindo de Quito, Madeimoselle de Calceta
Liguero azul en los muslos, besos de nadie en la coleta.
Cuando de espalda se mira, finita, la luna
Son candelabros de ripios, los sonetos.
Caminarse los adoquines de la capital abrazado a su cintura.
Una noche, en un bar de la Foch
Mientras acariciaba con sus dedos el filo de la copa
Me dijo «vámonos a dormir»
Y nos fuimos, a una muestra de Dalí en su alcoba.
Dama de la capital,
Piernas sensuales,
Banderas en el corazón,
Pecado manabita, guiños malabares
Sueños de nadie, tormenta al amanecer
Medias de nylon, economista de banco, delicia de mujer.
Cuando se despertó, tenía un beso colgado en la pared
Un rímel olvidado en el armario,
El brasier libre y tropezado en la alfombra,
Blanca y negra como el ajedrez,
Caricias en la ventana, en un florero bajo la sombra de un rosario.
Y mis papeles sudando poesía,
Con un café en la cocina
Y el cenicero fumándose el agravio.
La altura y sus estragos,
Y una estación de tren entre sus piernas,
El suero del frio de los exiliados
Yo, manabita, igual que ella.
Dama de la capital,
Piernas sensuales,
Banderas en el corazón,
Pecado manabita, guiños malabares
Sueños de nadie, tormenta al amanecer
Medias de nylon, economista de banco, delicia de mujer.
Lluvia de visas al edén, con esa minifalda,
Que hace volar al corazón en la Plaza de la Independencia,
Té de manzanilla, cinco de la tarde, besos en la espalda,
Su boca, la octava maravilla del planeta.
Cuando se mueven en sus pantorrillas mis caricias
Que se emborrachan con merlot entre los dedos
Me espera del otro lado del teleférico
Mientras escribe con tiza las ganas de amar, que siguen vivas.
Tamarindo de Quito, Madeimoselle de Calceta
Liguero azul en los muslos, besos de nadie en la coleta.
domingo, 15 de mayo de 2011
Arlequín
Una noche de tantas aprendí
Que a la madrugada como pieza de alambrada
No se la besa en la luna.
Que los ripios del corazón enchufado se quedan durmiendo
En el piso de arriba de una libreta de contrabando,
O debajo de la falda de alguna.
Un viajero precolombino
Aburrido de todo y de lo mismo
Que se fuma el pulgar dentro de su burbuja,
Haciéndose taciturnas las ganas de desamor del olvido.
Un quiéreme hecho dependencia
Lustro de décimas e incandescencias
Que piden otra de vodka en la barra del plomero adjetivo,
Tan cobarde, como el papel a rayas que no tolera un verso fuera del margen.
Tanto hastío,
Cuando se empañan dos besos seguidos
Por la fidelidad, que es libertad con sobornos.
Aunque querer es como un pañuelo,
Que sirve para secarse las lágrimas,
Pero también para soplarse la nariz.
Y las mañanas cabalgan,
Y el amor se acaba,
Y los días con nombres,
Y las noches sin carnet, bastardas.
Y las putas con sotana,
Y el fogón de las carnicerías,
No te desilusiones si no despierto en tu cama,
Y al ver por la ventana,
Me sorprendes pidiendo un taxi en la próxima esquina.
Que a la madrugada como pieza de alambrada
No se la besa en la luna.
Que los ripios del corazón enchufado se quedan durmiendo
En el piso de arriba de una libreta de contrabando,
O debajo de la falda de alguna.
Un viajero precolombino
Aburrido de todo y de lo mismo
Que se fuma el pulgar dentro de su burbuja,
Haciéndose taciturnas las ganas de desamor del olvido.
Un quiéreme hecho dependencia
Lustro de décimas e incandescencias
Que piden otra de vodka en la barra del plomero adjetivo,
Tan cobarde, como el papel a rayas que no tolera un verso fuera del margen.
Tanto hastío,
Cuando se empañan dos besos seguidos
Por la fidelidad, que es libertad con sobornos.
Aunque querer es como un pañuelo,
Que sirve para secarse las lágrimas,
Pero también para soplarse la nariz.
Y las mañanas cabalgan,
Y el amor se acaba,
Y los días con nombres,
Y las noches sin carnet, bastardas.
Y las putas con sotana,
Y el fogón de las carnicerías,
No te desilusiones si no despierto en tu cama,
Y al ver por la ventana,
Me sorprendes pidiendo un taxi en la próxima esquina.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)