domingo, 24 de julio de 2011

Sine Metu

Como un detector de humo en Diva Nicotina,
Un hilo rojo de sombrero en muslo de monja,
Un corazón putón en una esquina,
Una sábana fría,
Una bruja sin escoba.

Como un dios sin alcahuetes,
Un centroforward sin gol,
Un romano sin corceles,
Un cáncer con emoción.

Como un pañuelo moqueado a reusar,
Un lunes disfrazado de esgrima,
Un cordón umbilical,
Directo a la biblioteca del suicida.

Como un escritorio sin escriba,
Un pasaporte fucsia,
Un poema en la oficina,
Un soltero sin astucia.

Como un roedor sin dientes ni queso,
Con colchoneta en la alcantarilla,
Que se chupa el frío con sonetos,
Y recita los poemas de Sabina.

Como un revolver disparando balas de chicle,
Un porro de dudas y desvaríos,
Un cliché de mentiras y fusiles,
La guerra de los Bancos contra tus hijos.

Como un empernado sin asiento,
Un portafolio sin folios,
Un abogado honesto matando el hambre a sueldo,
Un empujón al confesorio.

Como un espejo tripartito,
Un sicario de la CIA amigo de Fidel,
Un callejón con salida,
Mourinho compadre de Piqué.

Como un presidente sin tapahuecos,
Un epistolario con nadie,
Un bolsillo mal hecho,
Un rosario de charlatanes.

Como Don Juan Carlos cenando con Chávez,
¡Abdicad, dictador por genes!
Borbón vendehumo en el cielo,
Como un soldado sin cuarteles.

Como un sorbete para un Jameson
Sin hielo y con azúcar,
Es este poeta trasnochado y con anzuelo,
Contando con besos las pecas de tu cintura.

Como un Giralt noctámbulo en callejones,
Carnicero en barrio vegetariano,
Guayaquil con nieve en los parqueos,
Cilindros de amor en los armarios.

Como diva de playboy con moral,
Canoa cruzando rascacielos,
Dedos que juegan a penal,
Caminando despacito por tus pechos.

Como fumar tu pezón de Rembrandt,
Un pasocebra mirando el cielo cuando cruzas,
Un torniquete de sueños a lo celta,
Un Vargas Llosa leyendo en la ducha.

lunes, 18 de julio de 2011

¿ Quién inventó el rímel ?

Las mujeres no son cuartos vacíos, 
Son la vida eterna en cuatro horas.
No son versos tachados, 
Son el papel donde se escribe.

domingo, 17 de julio de 2011

El crimen de escribir sin una botella

Viña María, cosecha dos mil nueve
Vino merlot, sin cédula en la billetera,
No sabían cuándo el hastío se nos muere,
A todas las amaba aunque no lo supieran.

Academias de besos por televisión,
Sábanas sin humo en la guantera,
El orden corresponde a un desorden dominado,
El crimen de escribir sin una botella.

Valéry no la veía entre las persianas,
Ni se fijaba en el acento de las voces,
Le escribía con lapicera Mont Blanc,
Sin vises, sin ramas, sin abrazos precoces.

Digamos que esta vez era penal,
Que los ripios se confundían con claveles,
Ceniceros que la amaban de verdad,
Como juguetería sin juguetes.

Toreaba con el perfume las avenidas,
Se mordía la boca antes de besar,
Que los sueños no valen más que una mentira,
Y una mentira no es mentira sin verdad.

Viña María, cosecha dos mil nueve,
Playa con Hemingway en la portada,
Siete guaridas de moteles,
Vacíos como el amor por una coartada.

Muslos valientes contra el frio,
Calles sin nombre, sin saber a quien cruzar,
Nadie me quita lo malherido,
Menos mal que lo hizo muy mal.

lunes, 11 de julio de 2011

La mujer casada que fue mi amante

Ni virgen, ni puta en celo,
Ni verdad, ni te miento,
Ni cómo, cuándo, o por qué.
Ni condones, ni biblia de oficio,
Ni hambre de canibalismo,
Ni rayas de coca o hachís.

Ni rubia, ni morena, ni zurda,
Ni gata, cornisa, maúlla,
Ni persa, ni santa, ni sí.
Nombre hebreo, mano amiga de las braguetas,
La mejor compañera para el sexo y el dossier.

Lectora, no de revistas,
Bunbury, tacos, faldas, más de treinta visitas,
Parda como el atardecer de la epistemología,
Dulce y amarga como el café.

Su departamento era una esquina,
En Aprofe una oficina,
Conmigo era Simone de Beauvoir,
Janis Joplin para Cohen,
Yo, famoso aunque no me conocen,
Creyó en mí cuando nadie creyó.

Ni Sócrates ni apología,
Ni moteles ni tranvía,
Ni matrimonio entre los dos.

Ni Kierkegaard ni Regine Olsen,
Cabaré parisino, table, tarot, marido con cuernos,
Siempre le debí una canción.

domingo, 3 de julio de 2011

Crónica de la cajera del banco

Rubia como las Barbies de Al Pacino,
Quieta como las calles adolescentes,
Estudiada como el álgebra de los hilos,
Mordaz como los asuntos pendientes.

Transparente como el jabón de los pobres,
Sexy como las putas con pedigrí,
Cruel como el papel de los roles,
Ingenua como la agenda de abril.

Las ratas son felices con restaurant de madrugada,
Y yo me quejo por no saber su nombre,
Y los gatos del basural que bailan lambada,
Se cuelan sin dueño como el poeta por las noches.

Tierna como la coca del papa,
Inservible como el baño de las discotecas,
Son las perlas del «hola, ¿cómo te llamas?»
Son el rastro de las huellas digitales en la cremallera.

Suave como el gancho de Tyson,
Despistada como su saco azul,
Tímida como el frio de los aplausos,
Descarada como las lágrimas del blues.

Amanecía con café apurado, taxis, tarjetas,
Piquito de papi en la mejilla
Números impropios, tercos detrás del cristal de lentejuelas,
Arcaicos placeres, tele, calendarios, siete días.

Yo con la prensa de ayer, siempre despistado
Cigarro en mano, humo, nicotina, dolor,
De frente ella, pelo pintado,
Tacos de agujas, minifalda color crema, del otro lado el corazón.

El vacío entre los dos era Rembrandt embotellado,
Tildes diacríticas sin historia
Rímel en la memoria,
Quería olvidar al idiota que la había dejado.

Fría y quieta como las seis de la mañana,
Dócil como el pleonasmo del te quiero mucho
Perogullada, qué va, no hay cómo, me dije
Tautologías de taxis de labial, y yo quería ser su diadoco, su beso nulo.

domingo, 26 de junio de 2011

Pablito y mi pared

Oye María, ya son las seis
A levantar el quiosco
Ojalá vendamos más esta vez
Como la iglesia que trafica con opio.

El comerciante de arriba, el banquero de ayer
Me dejaron en la ruina
Desde Mahuad y la 6
En mi estero, en mi esquina un amuleto compré
Para que los perros de Nebot no me cacen esta vez.

Acuérdate de esa tarde de domingo
Se nos llevaron todo, hasta el mantel
No tenía pasaporte celeste
No era comunista, ni afiliado a la 6.

Sé muy poco de ser escuchado en la tele
Pero recuerdo bien ese abril del 86
De mi hermanito Pablito sólo tengo sus zapatos
Y un tiro en la espalda por pintar en la pared Alfaro vive, carajo

Pocos árboles quedan ya
En el país del emperador desayunan pan y Coca-cola
El estero más cagado esta
Ojalá este año de la vuelta Barcelona.

La ciudad es Francia con Napoleón
Cemento no come el pueblo
Pero no me mande a sus matones, señor Nebot
Sin antes decirle lo que siento.

Pero no me mande a sus matones, señor Nebot
Sin antes decirle lo que pienso.

Sé que no me escuchas, María
Detrás de la tapa de cemento no me sientes
Y quizás se pueda hacer la rabia y la ira
Una vela encendida contra el olvido de la gente.

Extraño tu café, María, tus abrazos venideros
Tus ganas de pelearla todos los días
Aunque acá, a veces nos tocó ir presos.

No sé qué hacer ahora, tanta soledad me quiere de a poquito
Tantos miedos, tanta hambruna
Tanta leche con cereal en la mente, en la mesa sobra lo que necesito.

Nos persiguen, siempre, en nuestra colmena, siempre
Quinientos años, María, ¿qué hacer María?
Tú muerta, yo un indio con cáncer, sin vida, sin pasaporte celeste.

domingo, 19 de junio de 2011

Lo Álava no quita lo Alcívar

Mi última pesadilla fue nacer,
Mi primera promesa fue mintiendo,
Mi última rutina fue querer,
Mi primer amor fue Portoviejo.

Mi última mujer fue ninguna,
Mi primer motel fue Mi Casa,
Mi último beso fue a la boca de sangre de uva,
Mi primera iglesia fue un burdel.

Mi último amigo fue el espejo,
Mi primer héroe fue el Che,
Mi último te quiero fue un despecho,
Mi primera pregunta fue por qué.

Mi última huida fue al patio,
Mi primer avión fue a Nueva York,
Mi último hermano fue mi hermano,
Mi primera porno fue en canal dos.

Mi último aviso fue despedida,
Mi primer Caribe fue San Juan,
Mi último cielo fue a escondidas,
Mi primer soporte fue papá.

Mi primer poema fue Gabriela,
Mi última novia nunca me conoció,
Mi primer polvo fue con cualquiera,
Mi última esposa fue una ventana de avión.

Mi primer antricristo fue el papa,
Mi último libro fue Sartre,
Mi primera guitarra fue una espalda,
Mi último juez fue una mujer.

Mi última cama fue Quito,
Mi primer cigarrillo fue con luz,
Mi primer intento valiente fue un suicidio,
Mi última Marilyn fue Monroe.

Mi primer epistolario fue de Alcívar a un tal Álava,
Mi último soborno fue al reloj,
Mi primer suspiro fue una trampa,
Mi último punto y coma fue un putón.