Viña María, cosecha dos mil nueve
Vino merlot, sin cédula en la billetera,
No sabían cuándo el hastío se nos muere,
A todas las amaba aunque no lo supieran.
Academias de besos por televisión,
Sábanas sin humo en la guantera,
El orden corresponde a un desorden dominado,
El crimen de escribir sin una botella.
Valéry no la veía entre las persianas,
Ni se fijaba en el acento de las voces,
Le escribía con lapicera Mont Blanc,
Sin vises, sin ramas, sin abrazos precoces.
Digamos que esta vez era penal,
Que los ripios se confundían con claveles,
Ceniceros que la amaban de verdad,
Como juguetería sin juguetes.
Toreaba con el perfume las avenidas,
Se mordía la boca antes de besar,
Que los sueños no valen más que una mentira,
Y una mentira no es mentira sin verdad.
Viña María, cosecha dos mil nueve,
Playa con Hemingway en la portada,
Siete guaridas de moteles,
Vacíos como el amor por una coartada.
Muslos valientes contra el frio,
Calles sin nombre, sin saber a quien cruzar,
Nadie me quita lo malherido,
Menos mal que lo hizo muy mal.
domingo, 17 de julio de 2011
lunes, 11 de julio de 2011
La mujer casada que fue mi amante
Ni virgen, ni puta en celo,
Ni verdad, ni te miento,
Ni cómo, cuándo, o por qué.
Ni condones, ni biblia de oficio,
Ni hambre de canibalismo,
Ni rayas de coca o hachís.
Ni rubia, ni morena, ni zurda,
Ni gata, cornisa, maúlla,
Ni persa, ni santa, ni sí.
Nombre hebreo, mano amiga de las braguetas,
La mejor compañera para el sexo y el dossier.
Lectora, no de revistas,
Bunbury, tacos, faldas, más de treinta visitas,
Parda como el atardecer de la epistemología,
Dulce y amarga como el café.
Su departamento era una esquina,
En Aprofe una oficina,
Conmigo era Simone de Beauvoir,
Janis Joplin para Cohen,
Yo, famoso aunque no me conocen,
Creyó en mí cuando nadie creyó.
Ni Sócrates ni apología,
Ni moteles ni tranvía,
Ni matrimonio entre los dos.
Ni Kierkegaard ni Regine Olsen,
Cabaré parisino, table, tarot, marido con cuernos,
Siempre le debí una canción.
Ni verdad, ni te miento,
Ni cómo, cuándo, o por qué.
Ni condones, ni biblia de oficio,
Ni hambre de canibalismo,
Ni rayas de coca o hachís.
Ni rubia, ni morena, ni zurda,
Ni gata, cornisa, maúlla,
Ni persa, ni santa, ni sí.
Nombre hebreo, mano amiga de las braguetas,
La mejor compañera para el sexo y el dossier.
Lectora, no de revistas,
Bunbury, tacos, faldas, más de treinta visitas,
Parda como el atardecer de la epistemología,
Dulce y amarga como el café.
Su departamento era una esquina,
En Aprofe una oficina,
Conmigo era Simone de Beauvoir,
Janis Joplin para Cohen,
Yo, famoso aunque no me conocen,
Creyó en mí cuando nadie creyó.
Ni Sócrates ni apología,
Ni moteles ni tranvía,
Ni matrimonio entre los dos.
Ni Kierkegaard ni Regine Olsen,
Cabaré parisino, table, tarot, marido con cuernos,
Siempre le debí una canción.
domingo, 3 de julio de 2011
Crónica de la cajera del banco
Rubia como las Barbies de Al Pacino,
Quieta como las calles adolescentes,
Estudiada como el álgebra de los hilos,
Mordaz como los asuntos pendientes.
Transparente como el jabón de los pobres,
Sexy como las putas con pedigrí,
Cruel como el papel de los roles,
Ingenua como la agenda de abril.
Las ratas son felices con restaurant de madrugada,
Y yo me quejo por no saber su nombre,
Y los gatos del basural que bailan lambada,
Se cuelan sin dueño como el poeta por las noches.
Tierna como la coca del papa,
Inservible como el baño de las discotecas,
Son las perlas del «hola, ¿cómo te llamas?»
Son el rastro de las huellas digitales en la cremallera.
Suave como el gancho de Tyson,
Despistada como su saco azul,
Tímida como el frio de los aplausos,
Descarada como las lágrimas del blues.
Amanecía con café apurado, taxis, tarjetas,
Piquito de papi en la mejilla
Números impropios, tercos detrás del cristal de lentejuelas,
Arcaicos placeres, tele, calendarios, siete días.
Yo con la prensa de ayer, siempre despistado
Cigarro en mano, humo, nicotina, dolor,
De frente ella, pelo pintado,
Tacos de agujas, minifalda color crema, del otro lado el corazón.
El vacío entre los dos era Rembrandt embotellado,
Tildes diacríticas sin historia
Rímel en la memoria,
Quería olvidar al idiota que la había dejado.
Fría y quieta como las seis de la mañana,
Dócil como el pleonasmo del te quiero mucho
Perogullada, qué va, no hay cómo, me dije
Tautologías de taxis de labial, y yo quería ser su diadoco, su beso nulo.
Quieta como las calles adolescentes,
Estudiada como el álgebra de los hilos,
Mordaz como los asuntos pendientes.
Transparente como el jabón de los pobres,
Sexy como las putas con pedigrí,
Cruel como el papel de los roles,
Ingenua como la agenda de abril.
Las ratas son felices con restaurant de madrugada,
Y yo me quejo por no saber su nombre,
Y los gatos del basural que bailan lambada,
Se cuelan sin dueño como el poeta por las noches.
Tierna como la coca del papa,
Inservible como el baño de las discotecas,
Son las perlas del «hola, ¿cómo te llamas?»
Son el rastro de las huellas digitales en la cremallera.
Suave como el gancho de Tyson,
Despistada como su saco azul,
Tímida como el frio de los aplausos,
Descarada como las lágrimas del blues.
Amanecía con café apurado, taxis, tarjetas,
Piquito de papi en la mejilla
Números impropios, tercos detrás del cristal de lentejuelas,
Arcaicos placeres, tele, calendarios, siete días.
Yo con la prensa de ayer, siempre despistado
Cigarro en mano, humo, nicotina, dolor,
De frente ella, pelo pintado,
Tacos de agujas, minifalda color crema, del otro lado el corazón.
El vacío entre los dos era Rembrandt embotellado,
Tildes diacríticas sin historia
Rímel en la memoria,
Quería olvidar al idiota que la había dejado.
Fría y quieta como las seis de la mañana,
Dócil como el pleonasmo del te quiero mucho
Perogullada, qué va, no hay cómo, me dije
Tautologías de taxis de labial, y yo quería ser su diadoco, su beso nulo.
domingo, 26 de junio de 2011
Pablito y mi pared
Oye María, ya son las seis
A levantar el quiosco
Ojalá vendamos más esta vez
Como la iglesia que trafica con opio.
El comerciante de arriba, el banquero de ayer
Me dejaron en la ruina
Desde Mahuad y la 6
En mi estero, en mi esquina un amuleto compré
Para que los perros de Nebot no me cacen esta vez.
Acuérdate de esa tarde de domingo
Se nos llevaron todo, hasta el mantel
No tenía pasaporte celeste
No era comunista, ni afiliado a la 6.
Sé muy poco de ser escuchado en la tele
Pero recuerdo bien ese abril del 86
De mi hermanito Pablito sólo tengo sus zapatos
Y un tiro en la espalda por pintar en la pared Alfaro vive, carajo
Pocos árboles quedan ya
En el país del emperador desayunan pan y Coca-cola
El estero más cagado esta
Ojalá este año de la vuelta Barcelona.
La ciudad es Francia con Napoleón
Cemento no come el pueblo
Pero no me mande a sus matones, señor Nebot
Sin antes decirle lo que siento.
Pero no me mande a sus matones, señor Nebot
Sin antes decirle lo que pienso.
Sé que no me escuchas, María
Detrás de la tapa de cemento no me sientes
Y quizás se pueda hacer la rabia y la ira
Una vela encendida contra el olvido de la gente.
Extraño tu café, María, tus abrazos venideros
Tus ganas de pelearla todos los días
Aunque acá, a veces nos tocó ir presos.
No sé qué hacer ahora, tanta soledad me quiere de a poquito
Tantos miedos, tanta hambruna
Tanta leche con cereal en la mente, en la mesa sobra lo que necesito.
Nos persiguen, siempre, en nuestra colmena, siempre
Quinientos años, María, ¿qué hacer María?
Tú muerta, yo un indio con cáncer, sin vida, sin pasaporte celeste.
A levantar el quiosco
Ojalá vendamos más esta vez
Como la iglesia que trafica con opio.
El comerciante de arriba, el banquero de ayer
Me dejaron en la ruina
Desde Mahuad y la 6
En mi estero, en mi esquina un amuleto compré
Para que los perros de Nebot no me cacen esta vez.
Acuérdate de esa tarde de domingo
Se nos llevaron todo, hasta el mantel
No tenía pasaporte celeste
No era comunista, ni afiliado a la 6.
Sé muy poco de ser escuchado en la tele
Pero recuerdo bien ese abril del 86
De mi hermanito Pablito sólo tengo sus zapatos
Y un tiro en la espalda por pintar en la pared Alfaro vive, carajo
Pocos árboles quedan ya
En el país del emperador desayunan pan y Coca-cola
El estero más cagado esta
Ojalá este año de la vuelta Barcelona.
La ciudad es Francia con Napoleón
Cemento no come el pueblo
Pero no me mande a sus matones, señor Nebot
Sin antes decirle lo que siento.
Pero no me mande a sus matones, señor Nebot
Sin antes decirle lo que pienso.
Sé que no me escuchas, María
Detrás de la tapa de cemento no me sientes
Y quizás se pueda hacer la rabia y la ira
Una vela encendida contra el olvido de la gente.
Extraño tu café, María, tus abrazos venideros
Tus ganas de pelearla todos los días
Aunque acá, a veces nos tocó ir presos.
No sé qué hacer ahora, tanta soledad me quiere de a poquito
Tantos miedos, tanta hambruna
Tanta leche con cereal en la mente, en la mesa sobra lo que necesito.
Nos persiguen, siempre, en nuestra colmena, siempre
Quinientos años, María, ¿qué hacer María?
Tú muerta, yo un indio con cáncer, sin vida, sin pasaporte celeste.
domingo, 19 de junio de 2011
Lo Álava no quita lo Alcívar
Mi última pesadilla fue nacer,
Mi primera promesa fue mintiendo,
Mi última rutina fue querer,
Mi primer amor fue Portoviejo.
Mi última mujer fue ninguna,
Mi primer motel fue Mi Casa,
Mi último beso fue a la boca de sangre de uva,
Mi primera iglesia fue un burdel.
Mi último amigo fue el espejo,
Mi primer héroe fue el Che,
Mi último te quiero fue un despecho,
Mi primera pregunta fue por qué.
Mi última huida fue al patio,
Mi primer avión fue a Nueva York,
Mi último hermano fue mi hermano,
Mi primera porno fue en canal dos.
Mi último aviso fue despedida,
Mi primer Caribe fue San Juan,
Mi último cielo fue a escondidas,
Mi primer soporte fue papá.
Mi primer poema fue Gabriela,
Mi última novia nunca me conoció,
Mi primer polvo fue con cualquiera,
Mi última esposa fue una ventana de avión.
Mi primer antricristo fue el papa,
Mi último libro fue Sartre,
Mi primera guitarra fue una espalda,
Mi último juez fue una mujer.
Mi última cama fue Quito,
Mi primer cigarrillo fue con luz,
Mi primer intento valiente fue un suicidio,
Mi última Marilyn fue Monroe.
Mi primer epistolario fue de Alcívar a un tal Álava,
Mi último soborno fue al reloj,
Mi primer suspiro fue una trampa,
Mi último punto y coma fue un putón.
Mi primera promesa fue mintiendo,
Mi última rutina fue querer,
Mi primer amor fue Portoviejo.
Mi última mujer fue ninguna,
Mi primer motel fue Mi Casa,
Mi último beso fue a la boca de sangre de uva,
Mi primera iglesia fue un burdel.
Mi último amigo fue el espejo,
Mi primer héroe fue el Che,
Mi último te quiero fue un despecho,
Mi primera pregunta fue por qué.
Mi última huida fue al patio,
Mi primer avión fue a Nueva York,
Mi último hermano fue mi hermano,
Mi primera porno fue en canal dos.
Mi último aviso fue despedida,
Mi primer Caribe fue San Juan,
Mi último cielo fue a escondidas,
Mi primer soporte fue papá.
Mi primer poema fue Gabriela,
Mi última novia nunca me conoció,
Mi primer polvo fue con cualquiera,
Mi última esposa fue una ventana de avión.
Mi primer antricristo fue el papa,
Mi último libro fue Sartre,
Mi primera guitarra fue una espalda,
Mi último juez fue una mujer.
Mi última cama fue Quito,
Mi primer cigarrillo fue con luz,
Mi primer intento valiente fue un suicidio,
Mi última Marilyn fue Monroe.
Mi primer epistolario fue de Alcívar a un tal Álava,
Mi último soborno fue al reloj,
Mi primer suspiro fue una trampa,
Mi último punto y coma fue un putón.
domingo, 12 de junio de 2011
De Ginebra a Toulouse
Cuando el escote de la tarde no se tapa,
Y a las cicatrices se les cosen la razón.
Cuando un hotel es una cama helada,
O a una nube, por ataraxia, se la ha salido el sol.
Cuando eres nadie sin un carnet de banco,
Y se te esconde en la chistera el sentido común.
Cuando te encuentras en la sala de espera del motel al párroco,
Y no se consigue la t con la ú.
Cuando la bolsa de Lima amanece a la baja,
Por la victoria de Humala en el Perú,
Me creeré la crisis cuando los ricos se suiciden en masa,
Mejor me largo por ginebra a Toulouse.
La vida que no avisa cuando pasa,
El ciclo de la historia del idiota común,
El camino de cenizas por la espalda,
El último que salga que no apague la luz.
Cuando los museos son cementerios de artistas,
Y los murales de la calle manchados de gris,
Editoriales que le ponen bozal al escriba,
Ambiguos Vargas Llosa, yo prefiero a Nietzsche.
Cuando una rubia se sienta en mi mesa,
Resaca con gripe, el café en un pulmón.
Orquesta de curvas por la chequera,
Por ese no es el problema, el problema es que no eres tú.
La Tv no te ve, la Tv no te ve,
No le importas al burgués,
La Tv no te ve, la Tv no te ve.
Y a las cicatrices se les cosen la razón.
Cuando un hotel es una cama helada,
O a una nube, por ataraxia, se la ha salido el sol.
Cuando eres nadie sin un carnet de banco,
Y se te esconde en la chistera el sentido común.
Cuando te encuentras en la sala de espera del motel al párroco,
Y no se consigue la t con la ú.
Cuando la bolsa de Lima amanece a la baja,
Por la victoria de Humala en el Perú,
Me creeré la crisis cuando los ricos se suiciden en masa,
Mejor me largo por ginebra a Toulouse.
La vida que no avisa cuando pasa,
El ciclo de la historia del idiota común,
El camino de cenizas por la espalda,
El último que salga que no apague la luz.
Cuando los museos son cementerios de artistas,
Y los murales de la calle manchados de gris,
Editoriales que le ponen bozal al escriba,
Ambiguos Vargas Llosa, yo prefiero a Nietzsche.
Cuando una rubia se sienta en mi mesa,
Resaca con gripe, el café en un pulmón.
Orquesta de curvas por la chequera,
Por ese no es el problema, el problema es que no eres tú.
La Tv no te ve, la Tv no te ve,
No le importas al burgués,
La Tv no te ve, la Tv no te ve.
domingo, 5 de junio de 2011
La poloñesa de Chopin
Ahora que quiero morderte el alma,
Ahora que me espera un pub en Toulouse.
Ahora que se muerden los labios, las dudas,
Ahora que el último no apaga la luz.
Ahora que hay sindicato de mujeres,
Ahora que la revolución se vende de azul,
Ahora que viajan sin choferes, termitas subconscientes,
Comiéndose mi cruz.
Que quiero un remember contigo,
Un à bientôt very well
Que quiero repatriar del exilio
Los besos caídos
Que perdieron visa en tu motel.
Ahora que me aburro de noche
Ahora que me disfrazo de día,
Ahora que cicatrizan apagones
Que repiten corazones hemorragias mal habidas.
Ahora que vendo mis epistolarios
En la sucursal de tu pezón,
Ahora que se quedan en el armario
Los cuentos mal contados
Tu reloj de diapasón.
Ahora que las guarderías del capital se esfuman en Plaza del Sol
Ahora que los adjetivos incoherentes
Son perlas inteligentes
De jarabe para la tos.
Ahora que fumo sin miedo al cáncer,
Ahora que tu cuero es gabán para el corazón,
Ahora que me desvelo como antes,
En el saco del almirante,
Que despierta de noche con algún soneto en carbón.
Ahora que la muerte es una amante,
Ahora que respirar es comprar,
Ahora que vuelan las alas incapaces
De ser libres en el aire,
De aterrizar por convicción.
Ahora que sangran los ojos,
Ahora que nada,
Ahora que todo,
Ahora que quizás.
Ahora que nada esta perdido,
Si todo tiene el mapa.
Ahora que me espera un pub en Toulouse.
Ahora que se muerden los labios, las dudas,
Ahora que el último no apaga la luz.
Ahora que hay sindicato de mujeres,
Ahora que la revolución se vende de azul,
Ahora que viajan sin choferes, termitas subconscientes,
Comiéndose mi cruz.
Que quiero un remember contigo,
Un à bientôt very well
Que quiero repatriar del exilio
Los besos caídos
Que perdieron visa en tu motel.
Ahora que me aburro de noche
Ahora que me disfrazo de día,
Ahora que cicatrizan apagones
Que repiten corazones hemorragias mal habidas.
Ahora que vendo mis epistolarios
En la sucursal de tu pezón,
Ahora que se quedan en el armario
Los cuentos mal contados
Tu reloj de diapasón.
Ahora que las guarderías del capital se esfuman en Plaza del Sol
Ahora que los adjetivos incoherentes
Son perlas inteligentes
De jarabe para la tos.
Ahora que fumo sin miedo al cáncer,
Ahora que tu cuero es gabán para el corazón,
Ahora que me desvelo como antes,
En el saco del almirante,
Que despierta de noche con algún soneto en carbón.
Ahora que la muerte es una amante,
Ahora que respirar es comprar,
Ahora que vuelan las alas incapaces
De ser libres en el aire,
De aterrizar por convicción.
Ahora que sangran los ojos,
Ahora que nada,
Ahora que todo,
Ahora que quizás.
Ahora que nada esta perdido,
Si todo tiene el mapa.
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