domingo, 25 de diciembre de 2011

Debajo de la ropa

Si me quieres, no me escondas el cenicero,
Ni la llave en la espalda antes de soñar,
No me digas ahora si mañana te espero,
No me beses tan sola desde tu pedestal.

Si me quieres ahora abre tu jaula
Y ponle una cuerda al bandoneón,
Que se mire al espejo la sombra del aura
Con saliva calada sudando en el corazón.

Si me quieres, que no sea contigo
Que de olvido está hecha la memoria,
Si me enamoras hoy, mañana te olvido,
Para llevarte siempre debajo de la ropa.

Si me quieres, desnúdate las dudas
Una en cada esquina sin poderse besar,
Que la falda de monja se me hace tan de puta,
Y yo no tengo ganas de ser tu cardenal.

Si me quieres, ponle anzuelo a tu arcoíris
Con alquitrán en la solapa y ganas de volar,
Fragata en los ojos apuntando los fusiles
Cada que despierto sin poderte tocar.

Si me quieres, quiérete conmigo primero y solos
Que el jersey no se pinta ni pretende un doblez,
Que sepas, darlin, que siento-vuelo-y soplo,
Como un colibrí tan gris estacionado en tu corsé.

sábado, 17 de diciembre de 2011

Bella, ciao.

Bella ciao, no me digas a dónde
La porcelana se rompe, y hacer la valija otra vez,
Tomó su pasaporte, su amante y su derroche,
Mascando su chicle y fumando un rubio después.
El amor es una puerta de restaurant
Directo al callejón sin salida,
Mariposas con mochilas de nada
Durmiendo en el techo de una limusina,
Bella ciao, Bella ciao, ciao ahora, ciao sin piel,
Bella ciao, día después.
Bella ciao, Bella ciao, ciao Bella, ciao ma belle,
Ciao mi ángel, que duermas bien.
Fuimos ventana al décimo piso,
Estornudos de Lennon y Nietzsche,
Escaleras con sexo en los pasillos,
Bolígrafos sin pedigrí.
Pan para mayo, sin saber de qué año,
Ignorando cómo desabrochar el sostén,
Besos dulces, grises y extraños,
De altares y sí acepto, sin saber bien por qué.
Hacer el amor es la conjunción
Cuando el odio, por dos, duerme mirando hacia arriba.
Bodas de sal, cama y somier,
Menos sin más, cabernet por agua bendita.
Bella ciao, Bella ciao, ciao Bella, ciao burgués,
Bella ciao, antes de ayer.
Bella ciao, Bella ciao, ciao Bella, ciao ma belle,
Bella ciao, nos volvemos a ver.

domingo, 11 de diciembre de 2011

Caducada canción de amor

No es Julieta buscando a su Romeo
Porque abrió el balcón para las golondrinas,
Esas piernas desde los quince besan en arameo,
Ese candor que entra por la salida.

Se desnuda tirando un par de besos
Descorchando el vino y el corazón,
En su boca hay más lunares que en el cielo,
Mucho más que en la caducada canción de amor.

Tanto abrazo de cuartos con destierro,
Tanta angustia adentro por escapar,
Tan atroz los treinta con recesos,
Divorciada del fulano que no la supo mirar.

En Ucrania la siguen buscando con su kobzar
Por los caminos oscuros de la luz,
Que las cicatrices sirvan para volar,
Que no se la apague nunca el laúd.

Gatita en la cornisa de mis libros
El Orient Express desde Cuenca hasta la luna,
En su boca me sentía su marido
Y su ex cuando me estampó un beso en la nuca.

Algún día, Pamelita, una Media Verónica contra el frío,
Un paraguas para cuando se moje el sol,
Un orgasmo de traición y desvarío
Para la caducada canción de amor.

domingo, 4 de diciembre de 2011

Los malditos

Malditas las musas que no se dejan tocar,
Malditos los soles que nunca se duermen,
Malditos los calendarios de cáncer por fumar,
Malditas las cartas que se pierden.
Maldito el brasier con heridas de sal,
Malditos los sueños que despiertan,
Malditos los relojes de diapasón en paredes de hospital,
Malditas las charlas sin nescafés que bostezan.
Malditas las alarmas anti nicotina,
Malditos los días después,
Maldito el foco deprimido en la cocina,
Maldita la herida de ayer.
Malditos los verbos caducos,
Malditas las mariposas con veneno,
Malditos los burócratas del mundo,
Malditas las pesadillas con desvelo.
Malditos los bomberos de cama,
Malditos los sonetos bien hechos,
Malditas las playas sin tangas,
Malditos los besos sin besos.
Malditas las líneas de despedida,
Malditos los izquierdos de autor,
Malditas las mujeres en guerrilla,
Maldito el semen sin amor.
Malditas las espaldas sin abrazos,
Malditos los pisos que brillan porque sí,
Malditos los dioses, pandilla de vagos,
Malditos los malditos sin ganas de escribir.
Malditos los chefs de dolores,
Malditas las mejillas con colores,
Maldito el maquillaje que te esconde,
Maldito el colchón con sus bordes.
Malditos los ¡Bombillo campeón! de los urinarios,
Malditas las casas de citas sin entrega,
Malditos los sorbetes separados,
Maldita la cocaína con anestesia.
Malditas las ex novias con despecho,
Malditos los condones apretados,
Malditos los lunares en el cielo,
Maldita la prensa con descaro.
Malditos los escritores con puchero,
Malditos sean todos los diccionarios,
Maldita la eyaculación precoz del quinceañero,
Malditos los demócratas totalitarios.
Malditas las mujeres acertijo,
Malditos los bifes sin pimienta,
Maldito el coñac con sufijos,
Maldito el lunes cenicienta.
Malditos los Arjona y Escuela de Famosos,
Maldita la jota, maldita la tilde,
Malditas las semanas con insomnio,
Esta crisis existencial que no existe.

sábado, 26 de noviembre de 2011

Desconfío

Desconfío de los ateos que endiosan la duda,
De las putas que hablan de amor,
De los poetas que se amontonan en la ducha,
De las noches frías sin vos.
Desconfío de las rubias de televisión,
Del chicle en los caramelos,
De mi voz tan lejos de tu voz,
De las madrugadas sin Kafka en los aeropuertos.
Desconfío de las mesas con manteles,
De los artistas ahorcados con corbata,
Desconfío de las habitaciones de hoteles,
De la bendición en cheque del Papa.
Desconfío de las velas apagadas,
De los cisnes que no se quieren besar,
De mi boca con tantos besos en jaula,
Esos besos que te quiero dar.
Desconfío de mi cama si no abraza tu espalda,
De los truenos cuando afuera ya no llueve,
Desconfío de los trenes con paraguas,
De las agujas que inyectan y no duele.
Desconfío de los parches del corazón,
De la soledad que viene a visitarme,
Del amanecer tan sucio en el ascensor,
De mis ojos cuando no pueden desnudarte.
Desconfío de las enciclopedias en el congreso,
De los mártires que se vendieron al azar,
De los alcaldes que pretenden mandarte preso,
Por pintar en una pared un Rembrandt.
Desconfío de L´Oreal que aterriza en tus ojos,
De los museos con alarmas en las ventanas,
De los años que duran un segundo,
Insisto, de mis manos lejos de tu espalda.
Desconfío del amor sin estrías,
Que a la larga es el único real,
De las chapas de las puertas que nos miran,
Sin saber bien por qué.
Desconfío ya de los amigos borrachos de los bares,
Del taburete color ciruela del café,
Desconfío siempre y nunca de todos mis males,
De que no te dé por quererme querer.
Desconfío de los callejones alumbrados,
Del amanecer que no es en tu pecho,
De todos los dogmas y de las caricias de gatos,
De ésta boca cuando no está anclada a tus besos.
Desconfío del brasier si no es en tu corazón,
De las amapolas si no están en tu pelo,
Si no es cuna para tu cuerpo, desconfío del colchón,
De la noche que muy bien conoce todos mis miedos.
Desconfío de las banderas feministas,
Del sol si no se asoma por los ojos de tu ventana,
De los retrovisores del alma que siempre nos miran,
Insisto, de mis manos lejos de tu espalda.

sábado, 19 de noviembre de 2011

Rugel

Góndola en la luna, solita como ayer,
Paredón sin locura, quincena a fin de mes.
Carmín en servilleta, escapada de Louvre,
Poesía en tres líneas arropadas con jersey.
Escondida en los libros buscando su alfiler,
Sábado para el domingo, sueño olvidado de Buñuel.
Rinoceronte daliniano, mentira de verdad,
Tutú que no ama por encargo,
Sábana con espasmos de libertad.
Revolver sin balas ni quebranto,
Telaraña apuntando hacia el sur,
Boca con sabor a tango,
Tiza roja en los labios a contraluz.
Secreto en el bolsillo, beso esperando en el aire,
Desvelo malherido, fuego contra el frío de los parches.
Todas son ninguna en su cama, tilde de mi corazón,
El sol despertando en su cintura, y en la luna un girasol.
Janis Joplin del siglo XXI, vaso en la tormenta,
Antidoping para la tristeza de mi mundo,
Escuchó el susurro que dejé en una libreta.
Madrugada que no duele,
Beso en el cuello antes de dormir,
Ejército sin cuarteles, lunes para éste viernes tan gris.
Lunar en el cielo, pastillas para aprender a sonreír,
Taxi a febrero, piel en terciopelo ¡aeropuerto infeliz!
Piscina bajo la lluvia, más linda que Brigitte Bardot,
Me tomó de la mano antes que ninguna,
El sol despertando en su cintura, y en la luna un girasol.

sábado, 12 de noviembre de 2011

Di

Sigues acostada en agendas y dudas,
Con todo por delante de la espalda,
Yo teniendo las respuestas y tú las preguntas.

Y cruzamos los dedos para volvernos a ver
Cuando es de noche y huele a oficina,
Que el celibato que traigo no duela de día.

La cortina de tus ojos sin pestañas,
Regresando el septiembre de tu revolución.
Porque siempre llovía antes de conocer tu cama,
Que no te caliente como yo el edredón.

Porque soy el trapecista en tu pecho,
El sueño que se acuesta con tu desvelo,
Un acertijo besándote en mis cigarrillos,
Que siempre duerme a tu lado derecho.
Aunque no soy lo que guardas en la alcancía,
Como viajes a Siberia o el hombre soñado de tu vida,
Pero ¿para qué soñar si somos reales?
Pagando los besos de nadie fiándome cada día,
Mariposas en la calle,
Calcando peros en el aire como pistilos que se suicidan.

Butaca al borde de la chimenea
Quemando a las caricias anarquistas,
Que tanto sueñan con el orden entre tus piernas
Al que se llega con aranceles de saliva.
Un Bellagio que se ahoga entre los dos,
En copas de ron y escalofrío, los besos escondidos.


Cualquier te quiero mucho es obsoleto,
Como si querer tuviera sastre a la medida,
Digo la verdad cuando miento,
Y es mentira que me envenene la nicotina.

Descorcha el corazón cuando llegue el otoño
Y extradítame como a un piano siempre de negro,
Porque el reloj me deja siempre tan solo
Mientras, contando los taxis, te espero.

Porque querer es un fósforo encendido,
Úsalo antes que llegue el olvido,
Somos el abanico abierto de Romeo y Julieta,
Mientras sean infieles las casadas con los poetas.
Y hagamos el amor sin sordina,
Con vino barato desnudando la cama de Lombardía,
Antes que aterrice con su sol la madrugada,
Y los reproches en el desbroche de tu falda
Perfumada con incienso,
Y la religión de tu boca genocida,
Empañando mi frente con tu liguero y agua bendita.